Lejos ya del proceso de julio del 2018 y ahora con motivo de la elección interna del PRI, reaparecen las fábricas de encuestas que no alcanzan a dar una lectura precisa de la fotografía del momento y sí, en cambio, abonan a la generación de ‘espuma’ dentro del vaso político.

El caso más célebre por parte del PAN fue el de Massive Caller, contrario de otras como Arias Consultores y sus números alegres a favor del PRI.

Por eso, llama la atención que el ejercicio reciente de Massive sea en alusión al PRI, cuyas láminas se presentan como imagenes en este mismo comentario. Más, cuando opera a favor de una aparente ventaja irrefutable para la ex gobernadora de Yucatán y ex secretaria general nacional del PRI, Ivonne Ortega Pacheco (42.6), relegando a la segunda posición al actual gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas (25.3). Y más atrás a José Narro (22.3) y a Ulises Ruiz (9.8).

Y aquí es donde harían mal los priistas en creerse los números que se presentan bajo una metodología deficiente, afirmación que hacemos con base en el método de la Universidad de Texas para encuestas políticas y electorales.

Algunos puntos para tomar en cuenta:

La encuesta se aplica como muestra de una parte del Universo o total de personas vinculadas a los intereses sobre los cuales se quiere saber su opinión. El Universo (U) en este caso NO es desconocido, pues para votar, el elector potencial debe tener su credencial de afiliación al PRI.

Y aunque el número es variable porque a la par hay una campaña de afiliación, el INE proporciona herramientas para saber incluso el nombre de cada afiliado, por estado y por municipio (http://actores-politicos.ine.mx/…/consulta-afi…/nacionales/…).

Si no se sabe el Universo o este supera los 50 mil participantes, la fórmula mínima considera 1111 (mil ciento once) custionarios, para considerar una muestra como válida.

Es aquí donde Massive Caller saca el colmillo, pues reconoce haber encuestado sólo a mil personas en todo el país y, para subsanar su déficit de 111, pues tiene la ocurrencia de renunciar al índice de error de +-3 y por eso dice tener validez de +-3.4 puntos.

La muestra genera sesgo al realizarse telefónicamente, además de no especificar si es por telefonía fija o móvil ni cómo se distribuyó la selección, esto cuántos por estado, o por secciones electorales o si son hombres, mujeres, etc. Por teléfono no es posible corroborar, además, si quien contestó es quien dice ser y si milita o no, en el PRI, partido objeto del estudio.

De igual manera, genera otro sesgo al optar por una opción sumatoria de porcentajes del 100 por ciento, una encuesta integrada, sin dar margen para ‘Otros’, ‘No sabe/No Contestó’ o el porcentaje de rechazo a la encuesta por parte de quien contesta y cómo se aplicó la sustitución.

Ojo. Es probable que la tendencia sea como se muestra, pero no en esos porcentajes y, por lo tanto, las ventajas resultan dudosas debido a la metodología poco confiable, similar a lo que se conoce como fake poll.

Mal haría #IvonneOrtega, quien encabeza la lista de Massive, dar por sentado una ventaja de 17.3 puntos. Una condición más creíble de +-5 puntos acorta la distancia a sólo 7.3 puntos y eso, si se da por válidas todas las demás deficiencias ya observadas en la metodología. De ninguna manera puede considerarse un índice de confianza o confiabilidad del 96 por ciento.

 

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