Libertad no es juzgar los gustos, filias, fobias del otro... libertad es disfrutar la multiculturalidad. Creo totalmente que la vida transcurre en el día a día. Alguna vez mi primo Ricardo me hablaba del ejercicio de embotellar los egos. Al llegar la noche uno debe detenerse en silencio a pensar en cada uno de los momentos del día transcurrido, y dilucidar cada una de sus acciones y decisiones que tuvo que afrontar, reconocer si hizo bien, si quizá hizo algo erróneo, y al encontrar esos errores, ya sea porque las cosas salieron mal, porque uno se sintió mal, porque hizo sentir mal al otro, pensar en qué pudo haber sucedido de haber actuado diferente. Ese ejercicio de saber qué se hizo bien y que se hizo mal durante el día, es el principio para embotellar nuestros egos. Lo repito, el único enemigo es el espejo. Yo no tengo enemigos. Quizá no tenga porque caerle bien a todos, pero esa es su libertad, su oportunidad de decidir que no les caigo bien, eso no tiene porque hacerme sentir mal, ni siquiera tiene porque ocuparme. Yo desde hace mucho vivo con esta filosofía:
1. Usa el sistema. En cada momento, en cada reunión, en cada actividad, uno tiene que reconocer el sistema en el que se está inmerso, comprender cada una de sus partes, y moverlo todo para que ese sistema le sea de provecho todo el tiempo.
2. No confiar en nadie. Esta es magnífica. Al no confiar en nadie uno siempre se encuentra bien. Porque si alguien te ofende o te hace una trastada, bueno, era de esperarse, no tiene porque apoyarte nadie. Pero si alguien te hace algún bien, entonces eres un doble ganador, porque alguien al que no le importas, te hizo un bien. De esta forma, jamás sales lastimado. Se trata de reconocerlo, saber que no eres importante para nadie más que para ti.
3. El que se lleva se aguanta. Esta habla de justicia. Uno no tiene porque ir por ahí sufriendo al otro, preocupándose por el otro, defendiéndose del otro. Este habla del Contrato Social que todos firmamos. Si el otro sabe que tú eres capaz de hacerle daño igual, seguro se la pensará antes de ofenderte o hacerte daño. Si tú sabes que el otro tiene la capacidad de lastimarte, seguro te la pensarás antes de hacerle daño.
Porque cierto es que desde que nos enteramos que Dios murió, vías el gran Federico, nos sentimos desamparados, y nos asumimos parte de algún otro plan divino. Yo soy ateo, dicen algunos seres en su imaginario, haciendo Dios a su Ateísmo. Quizá faltó continuar la historia de Federico leyendo El ocaso de los ídolos. Porque, compañeros, todo puede ser un ídolo hoy en día. Ponerse la bandera,. le dicen algunos. Yo les llamo ídolos. Así como alguna vez la batalla era entre los Cristianos y los No Cristianos. Contra los Judíos. Contra los Musulmanes. Contra los Calvinistas. Contra los Luteranos. Hoy la vida puede ser Contra los que comen carne. Contra los que son vegetarianos. Contra los que son heterosexuales. Contra las feministas. Contra las putas (no por dios, no). Contra el otro que es diferente. Lo diferente es algo que nos da miedo, pero que no nos asusta. Si nos ha caído un meteorito y no nos preocupa, no creo que las cosas vayan en cuestión de miedo. Como todo es información, es el dominar la información lo que nos ocupa. NO, tú no tienes la razón, yo tengo la razón. Y entonces de nuevo el ídolo es la razón. El nuevo Teo. El nuevo ídolo. El nuevo Dios.

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